Chanel y su bosque decorativo

Chanel y su bosque decorativo

El día de ayer se realizó el desfile Prêt-à-porter (listo para llevar) para la temporada Otoño-Invierno 2018 -2019 de Chanel. Como en cada temporada, el mundo de la moda posó sus ojos en el Grand Palais para deleitarse tanto con la elegancia de la nueva colección, como en la ambientación de este gran complejo situado en París. 

Es sorprendente cómo este mismo lugar se puede transformar en un supermercado, un terminal aéreo, un parque eólico y un sitio de lanzamiento de transbordador espacial, ambientaciones que corresponden a temporadas pasadas. 

  Foto: Ian Langsdon/EPA

Foto: Ian Langsdon/EPA

Ayer no fue la excepción: 9 árboles altos, hojas secas, musgo y troncos que sirvieron como asientos, convirtieron el lugar en un "bosque de interior". No cabe duda que la firma francesa llevó el concepto de decoración natural a un nivel muy alto. 

Sin embargo, una decisión así trae consecuencias. Diversos líderes ambientales promulgaron una declaración indicando que la marca está tratando de "darse una imagen más verde mientras está completamente divorciada de la realidad de proteger la naturaleza". Destacaron el gran error de Chanel con este show: "La naturaleza no está talando árboles en un bosque, poniéndolos durante unas horas para un espectáculo y luego arrojándolos en un salto", además de acusarlos de haber talado árboles de más de 100 años de antigüedad.

Por su parte, Chanel indicó que ninguno de los árboles cortados de un bosque en el oeste de Francia y llevado a la capital para el acontecimiento, había tenido más de un siglo de antigüedad. Manifestaron que contaron con autorización para cortar y además "al adquirir los árboles, Chanel acordó replantar un área de 100 nuevos robles en el corazón del bosque".

  Foto: Getty Images/Elizabeth Grace

Foto: Getty Images/Elizabeth Grace

¿Es exagerada la manifestación de grupos ambientalistas? ¿Hizo bien Chanel en acordar la reforestación de un área del bosque?

No hay punto de exageración en esta manifestación y la misma invita a reflexionar sobre esta idea de "poseer un espacio natural y manipularlo sin la gestión adecuada, para otros fines". Nadie dice que la moda no toque la naturaleza, pero hubiese sido más adecuado llevar el desfile a un área natural, que hacer todo lo contrario. Ya sea que Chanel haya coordinado esta reforestación antes o después del manifiesto, otra lección aprendida es comunicar con tiempo y de forma transparente a los grupos de interés de la marca y a la población en general, de manera que se note la responsabilidad y conciencia de la empresa. 

Esperemos que esta experiencia sirva para Chanel y para otras firmas que lideran el mundo de la moda y cuentan con millones de seguidores, con el fin de dar el mensaje correcto cuando de moda y naturaleza se habla.  

 

 

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